En el primer panel del congreso, dedicado a ciudadanía digital y derechos humanos, Martín Di Luzio, miembro de itgrarte y experto en accesibilidad, dejó una idea que resume toda la charla: la tecnología solo cumple su promesa de inclusión cuando alguien la diseña pensando en todos.

La Defensoría del Pueblo de la provincia de Santa Fe llevó adelante este miércoles, con gran éxito, el Congreso de Ciudadanía Digital y Derechos Humanos, que colmó el auditorio de la Torre de la Bolsa de Comercio de Rosario. La convocatoria superó las expectativas: más de 1.500 personas se inscribieron para participar de una jornada que combinó exposiciones de jerarquía, debate y un fuerte interés del público por los desafíos que plantea la vida digital.
Antes de su intervención, el Defensor del Pueblo de Santa Fe, Arístides Lasarte, ya había puesto el marco: la Defensoría funciona como una «puerta de entrada», una institución de proximidad que media conflictos y orienta a la ciudadanía sin reemplazar a la justicia. Es, en cierto modo, la versión analógica de lo que se pide para el mundo digital, un espacio que acompañe en lugar de excluir.
El diseño no es neutral
La charla fue directa: cuando alguien no puede usar una web, leer un PDF o entender un formulario online, casi nunca es «culpa» del usuario. Es que ese entorno fue diseñado con sesgos que excluyen a ciertas personas. Un ejemplo simple: una imagen sin texto alternativo es invisible para quien usa un lector de pantalla, del mismo modo que una rampa faltante es invisible para quien no usa silla de ruedas, hasta que alguien la necesita.
Una exigencia para lo público, una responsabilidad para todos
Para la gestión pública, el pedido fue concreto: exigir criterios de accesibilidad al contratar servicios digitales, y pensar siempre quién está «del otro lado» de la pantalla antes de comunicar.
Pero el punto más filoso de la charla apuntó puertas adentro de cada uno de nosotros. Cada vez que redactamos un correo, armamos un documento o generamos una imagen, estamos construyendo ese entorno digital. No hace falta ser una institución para excluir a alguien sin querer: alcanza con mandar un PDF escaneado que nadie puede leer con un lector de pantalla, o un mensaje sin ninguna estructura para quien navega solo con el teclado.
La idea central
Ciudadanía digital y accesibilidad no son dos temas separados: son la misma discusión. No hay plena participación en lo digital si una parte de la ciudadanía queda afuera por decisiones de diseño que nadie cuestionó. La autonomía, cerró Di Luzio, se construye, o se derrumba, en cada detalle.
Queremos cerrar con un agradecimiento. Al Defensor del Pueblo de Santa Fe, y a toda la Defensoría, por abrir un espacio institucional donde temas como la accesibilidad digital dejan de ser una nota al pie y pasan a discutirse como lo que son, una cuestión de derechos. Y a toda la organización del congreso, por darle semejante visibilidad a este tema en un evento tan grande, que convocó a más de 1200 personas entre presenciales y a distancia. Que la ciudadanía digital haya tenido su propio panel, dice mucho del rumbo que está tomando la conversación pública sobre estos temas.
